La tecnología avanza a un ritmo vertiginoso, y con ella crece la cantidad de equipos eléctricos y electrónicos que quedan en desuso. Computadoras, celulares, impresoras, electrodomésticos y otros dispositivos se transforman rápidamente en residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), un tipo de desecho que requiere un manejo especializado. En la Argentina, estos materiales están considerados residuos especiales debido a su potencial contaminante y deben ser tratados bajo un marco legal estricto que garantice su correcta disposición final.
La Ley Provincial 11.720 de la Provincia de Buenos Aires, junto con su Decreto Reglamentario 806/97, es una de las principales normas que regulan el tratamiento, transporte y disposición de residuos especiales, dentro de los cuales se incluyen los electrónicos. Esta legislación establece que solo las empresas debidamente registradas como Operadores, Transportistas o Generadores de Residuos Especiales pueden intervenir en el proceso, asegurando trazabilidad y control ambiental. El objetivo es evitar que los RAEE terminen en basurales comunes o sean manipulados de manera inadecuada, lo que podría liberar sustancias tóxicas como plomo, mercurio o cadmio al medioambiente.
Además, a nivel nacional, existen regulaciones complementarias y convenios internacionales —como el Convenio de Basilea— que buscan limitar la exportación de desechos peligrosos y fomentar su tratamiento dentro del país, bajo estándares seguros. Las empresas e instituciones deben cumplir con estos marcos legales y exigir siempre certificados oficiales que acrediten que sus residuos fueron gestionados por operadores habilitados.
Procesos, certificaciones y el rol de las empresas autorizadas
El manejo responsable de los residuos electrónicos no se limita a su simple recolección. Se trata de un proceso integral que abarca desde el retiro y transporte controlado hasta el tratamiento, reciclaje y disposición final. En este sentido, compañías especializadas como Evaluación Medioambiental SRL (EMA) cumplen un papel esencial al ofrecer soluciones certificadas para la gestión completa de RAEE.
Desde la planta ubicada en el Parque Industrial y Tecnológico de Quilmes, EMA realiza el acopio, clasificación, desguace y reciclado de equipos eléctricos y electrónicos, garantizando la trazabilidad total del material. Nuestra empresa cuenta con habilitaciones oficiales como Operador y Generador de Residuos Especiales (Ley 11.720), permisos PUTRE N°153 y N°154 para reciclado y acumulación de materiales electrónicos fuera de uso, y la certificación ISO 9001:2015 (IRAM) que respalda su sistema de gestión de calidad.
Cada etapa del proceso es auditada y documentada. Los materiales que pueden ser reutilizados —plásticos, metales y componentes electrónicos— son reincorporados a los circuitos productivos, mientras que los residuos no reciclables son tratados o exportados a plantas internacionales especializadas. Este enfoque no solo asegura el cumplimiento normativo, sino que también reduce la huella ambiental y promueve la economía circular en el país.
Al contratar un operador habilitado, las empresas obtienen un Certificado de Disposición Final que acredita que el residuo fue tratado según la legislación vigente, protegiéndolas ante eventuales responsabilidades ambientales. De esta manera, cumplir con las leyes no solo es una obligación, sino una oportunidad para fortalecer la imagen institucional y demostrar compromiso con la sostenibilidad.
Disponer correctamente los residuos electrónicos en Argentina implica actuar con responsabilidad, transparencia y respeto por el entorno. A través del cumplimiento de las normativas y la elección de operadores certificados, es posible transformar un problema ambiental en una oportunidad para construir un futuro más limpio y sustentable.
