Cómo los metales recuperados de los RAEE vuelven a la industria

El valor oculto en los RAEE: de desecho tecnológico a recurso estratégico

Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, conocidos como RAEE, representan uno de los flujos de desechos de mayor crecimiento a nivel mundial. Sin embargo, detrás de computadoras, teléfonos, televisores, servidores o electrodomésticos en desuso, existe un valor oculto: la presencia de metales estratégicos que pueden reincorporarse a la producción industrial. Cobre, aluminio, plata, oro, hierro y otros materiales esenciales forman parte de los circuitos, cables y componentes internos de los RAEE. Recuperarlos no solo evita la contaminación ambiental, sino que constituye una oportunidad económica relevante para diversas industrias.

En Argentina, el volumen creciente de RAEE ha impulsado la necesidad de procesos de reciclaje eficientes que permitan extraer estos metales con criterios de calidad y trazabilidad. Los RAEE contienen una concentración de metales valiosos mayor que la que se encuentra en muchas minas tradicionales, especialmente en el caso de los equipos informáticos. Por ejemplo, una tonelada de placas electrónicas puede contener más oro que una tonelada de mineral aurífero. Esto demuestra que gestionar los RAEE como recursos, y no como basura, es una acción estratégica para avanzar hacia un modelo productivo más sustentable.

La recuperación de metales de los RAEE también reduce la dependencia de la extracción minera, disminuye la presión sobre los ecosistemas y baja la demanda energética de la industria. Además, mitiga la liberación de metales pesados al ambiente, uno de los principales riesgos cuando los RAEE son descartados de forma incorrecta. Transformar los residuos en insumos productivos es una expresión concreta de la economía circular, donde cada recurso mantiene su valor durante el mayor tiempo posible.

Del reciclaje al proceso industrial

Empresas especializadas como Evaluación Medioambiental SRL (EMA) llevan adelante procesos técnicos que permiten extraer, clasificar y preparar los metales presentes en los RAEE para su reingreso a la industria. Una vez que los equipos electrónicos son recolectados, se trasladan a plantas autorizadas donde comienza su ciclo de tratamiento. Los RAEE se desarman manual o mecánicamente, separando plásticos, vidrios, tarjetas electrónicas y piezas metálicas. Luego, los materiales recuperados pasan por procesos de trituración, segregación magnética, separación por densidad y técnicas específicas para metales no ferrosos.

El cobre extraído de cables y bobinas, el aluminio de carcasas y componentes, y los metales preciosos contenidos en las placas electrónicas son acondicionados para su venta como materia prima secundaria. Estos metales recuperados de RAEE vuelven a la industria para fabricar nuevos productos: cables eléctricos, autopartes, dispositivos electrónicos, herramientas, insumos para la construcción e incluso joyería en algunos casos. Su calidad, una vez procesados correctamente, es equiparable a la de los metales obtenidos directamente de la minería.

Gracias a este circuito virtuoso, el reciclaje de RAEE permite reducir costos industriales, disminuir el impacto ambiental y fortalecer la economía circular en el país. Empresas como EMA garantizan que la recuperación se realice bajo certificaciones de calidad como ISO 9001 y dentro del marco legal de la Ley 11.720, asegurando trazabilidad y sustentabilidad.

En un contexto donde la demanda global de metales aumenta y los recursos naturales son cada vez más limitados, los RAEE se consolidan como una fuente clave para abastecer a la industria moderna. Recuperar estos materiales no es solo una práctica ambientalmente responsable, sino una oportunidad estratégica para construir un modelo productivo más eficiente, competitivo y sostenible.

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