¿Qué son los residuos electrónicos y por qué representan un desafío ambiental?

Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, conocidos como RAEE, son todos aquellos dispositivos que han llegado al final de su vida útil o se han vuelto obsoletos. En esta categoría se incluyen computadoras, celulares, televisores, impresoras, electrodomésticos, baterías, cables y una infinidad de productos que usamos a diario tanto en el hogar como en el ámbito laboral. Estos equipos contienen una gran variedad de materiales —metales, plásticos, vidrio y componentes electrónicos— que pueden ser reaprovechados mediante procesos de reciclaje, pero también sustancias peligrosas que, si no se manejan correctamente, representan un riesgo para la salud humana y el medioambiente.

El crecimiento acelerado del consumo tecnológico ha generado un aumento exponencial de este tipo de residuos en todo el mundo. Según datos del Global E-Waste Monitor, cada año se generan más de 50 millones de toneladas de desechos electrónicos, y menos del 20% recibe un tratamiento adecuado. En Argentina, la falta de conciencia ambiental y de infraestructura específica ha llevado a que gran parte de estos materiales termine en rellenos sanitarios o basurales a cielo abierto, contaminando el suelo, el aire y las napas de agua subterránea con metales pesados como plomo, mercurio o cadmio.

El desafío radica en entender que los RAEE no son basura común, sino una fuente de recursos valiosos si se gestionan de forma correcta. A través de la reutilización, el reciclaje y la recuperación de materiales, se puede reducir significativamente la extracción de materias primas y las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a los procesos productivos tradicionales.

La importancia de una gestión responsable: trazabilidad, seguridad y economía circular

Gestionar los residuos electrónicos de manera responsable implica mucho más que simplemente desechar un equipo. Significa garantizar que cada etapa del proceso —desde el retiro hasta la disposición final— se realice bajo estrictos estándares ambientales y de seguridad. En este sentido, empresas especializadas como Evaluación Medioambiental SRL (EMA) desempeñan un rol esencial. EMA cuenta con una planta de tratamiento en el Parque Industrial y Tecnológico de Quilmes, donde se reciben, clasifican y procesan los RAEE de empresas, instituciones y organismos públicos.

El procedimiento comienza con el retiro seguro y trazable de los materiales, seguido por su clasificación y desguace manual o mecánico, separando los componentes reciclables (plásticos, metales, circuitos) de aquellos que requieren un tratamiento especial. Los materiales recuperados se reintegran a los circuitos productivos, mientras que los residuos no reciclables se derivan a plantas certificadas para su disposición final. Este sistema integral se enmarca dentro de la Ley 11.720 de la Provincia de Buenos Aires, que regula el manejo de residuos especiales, y bajo normas internacionales como la ISO 9001:2015 de gestión de calidad.

Adicionalmente, la gestión responsable también contempla la eliminación segura de datos digitales. Muchos equipos informáticos contienen información sensible, y su destrucción certificada evita riesgos de filtraciones o ciberataques.

En definitiva, la correcta gestión de los RAEE no solo previene la contaminación ambiental, sino que también fomenta la economía circular, genera empleo verde y promueve una cultura de responsabilidad compartida entre empresas, instituciones y ciudadanos. Apostar por un manejo profesional de los residuos electrónicos es apostar por un futuro más limpio, sostenible y tecnológicamente consciente.

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